Etiquetas

Cuando nos referimos a alguien que no sabe cocinar, decimos que ni siquiera sabe freír un huevo. Para mí, la prueba de fuego de saber cocinar no son lo huevos fritos (muy fáciles por lo demás) sino los huevos pochados!! Estos sí que ponen a prueba la experticia. Y como me encantan los huevos benedictinos, no me quedó otra que aprender. Aunque hoy en día venden una serie de adminículos y productos para hacerlos, la gracia es hacerlos uno mismo (aunque al final agrego una opción más fácil).