Etiquetas
alulosa, postre light, postre saludable, Postres, recetas, sin azúcar, sin gluten, sugar free

Hace años que no como azúcar ni harina de trigo, por lo que pensar en postres siempre es un desafío. Me encontré con esta receta y, después de varias búsquedas y adaptaciones, preparé esta versión del angel food cake, pero utilizando alulosa en vez de azúcar. El resultado fue un bizcocho alto, muy esponjoso, estable al enfriarse y con una miga ligera. El resultado final es exquisito, sano, liviano, y ¡muy recomendable!
Ingredientes (rinde unas 12 porciones)
- 15 claras de huevo, a temperatura ambiente
- 190 gr de alulosa (con eritritol el bizcocho suele quedar más seco y puede cristalizarse)
- 100 gr de harina de arroz
- 50 gr de maicena
- 1/2 a 1 cucharadita de jugo de limón (o 2 cucharaditas de cremor tártaro)
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- ¼ cucharadita de sal
- Ralladura fina de 1 limón o de 1 naranja
Preparación
Precalienta el horno a 160 °C. Prepara un molde redondo, idealmente, que luego puedas abrir, ya que el molde no se enmantequilla. Ello, ya que la masa necesita adherirse a las paredes para subir.
Tamiza dos a tres veces la harina de arroz junto con la maicena, y reserva.
Bate las claras y cuando ya se vaya formando el merengue, añade la sal y el jugo de limón. Luego, agrega la alulosa poco a poco, batiendo todo el rato, hasta obtener picos firmes pero flexibles. Incorpora la vainilla y la ralladura de limón o de naranja. El truco para que este queque quede bien y luego no se baje es batir durante bastante tiempo y a velocidad media.
Añade el merengue poco a poco a la mezcla de harina de arroz y maicena, mezclando con movimientos envolventes para no perder el aire. Este paso también es fundamental para que el queque quede esponjoso y no se baje.
Vierte la masa en el molde y pasa una espátula o un cuchillo por la mezcla para nivelarla. Hornea durante 40–50 minutos, hasta que la superficie esté dorada. Y aquí viene el principal desafío de hacer un queque que es básicamente hecho de claras; evitar que se baje. Y aquí te voy a compartir un truco que aprendí para esta receta, y aunque no le tenía mucha fe, el resultado fue ¡increíble! (si no me crees, mira la foto de arriba): Saca el molde del horno, dale la vuelta inmediatamente y déjalo enfriar completamente boca abajo (aproximadamente 1½ horas).
Desmolda el queque pasando un cuchillo fino por los bordes. Puedes consumirlo una vez que esté frío, aunque si esperas hasta el día siguiente, va a quedar más sabroso. Para conservar mejor el queque, no lo refrigeres, pero sí guárdalo en un recipiente hermético o cúbrelo con film plástico. Si quieres que te dure dos o más días, sí refrigéralo, pero cúbrelo con film plástico para que no se reseque, y retíralo del refrigerador una hora antes de servir.
Al momento de servir, y si quieres agregarle algo más, el queque queda delicioso con:
- Un poco de alulosa muy fina espolvoreada por encima y frutillas o frutos rojos frescos.
- Yogur griego natural.
- Crema batida sin azúcar.
- Un coulis de frambuesa endulzado con alulosa.
A tomar en cuenta:
- La alulosa es el mejor endulzante para esta receta. No utilices otros endulzantes, y menos líquidos, ya que ello puede afectar que el queque quede alto y esponjoso.
- Las harinas de almendras o de coco no son recomendables como sustituto, porque contienen grasa, son más pesadas y reducen mucho la capacidad de expansión de las claras.
